Más miedo da la calma que la tempestad
Verás que hubo un tiempo en que a mi me daba por llorar y sentir la frustración a tope al no llenar mis expectativas ni las de los demás, academicamente hablando. Pero lo de hoy es nuevo, simplemente es nuevo. Me he dispuesto a ensayar una vez más la presentación para mi segundo avance en el posgrado. Volví a hacerlo de la chingada pero extrañamente me siento aliviada, me siento tranquila. Creo que solo estoy evitando pensar en lo que realmente está pasando y en lo que podría pasar si sigo en el limbo. Hay que aclarar que es eso que ya está pasando y que es aquello que podría pasar. Es sencillo, terriblemente sencillo: ya no le tengo amor a la señorita investigación. Ha pasado como una muerte anunciada, simplemente es tan grande mi apatía por progresar en esto que me temo que era cuestión de tiempo que me diera cuenta de que esto no es lo mío. Pero verás que este sentimiento no es como en otras ocasiones en que la dura exigencia personal me hace pensar que soy un asco y eso me haga sufrir, ésta vez es diferente. Sucede que me siento bien con eso, con aceptar que soy un maldito fracaso, y sabes eso me asusta más.
Ahora bien lo que aún no ha pasado y que podría suceder es que no termine el maldito posgrado, eso estaría bárbaro. ¿Y que me hace temer algo así? pues justo mi maldita apatía que me lleva a rincones gratos de procrastinación estúpida y exagerada. Me he refugiado en tutoriales asquerosos de maquillaje, en la compra de los productos que dichos tutoriales te recomiendan y finalmente en la práctica de lo que te enseñan. Sé bien que no soy así o al menos no solía serlo. ¿Entonces que me pasa? ¿Estoy nuevamente ante una busqueda de identidad? Ya no lo sé, y es que hasta hace algunos meses me había resignado a seguir en la investigación científica, tratando de convencerme de que era lo mejor para mi familia y para mi cercano bienestar económico. Pero ahora pasa el tiempo y me parece que sigo rechazando la idea aún cuando las cosas se disponen para que así sea. Es decir, consciente o inconscientemente dejé de lado aquello que me llevaría de inmediato al próximo eslabón en el posgrado. ¿Y qué pasó? Que me llega otra beca para que continúe mis estudios jajaja. Cualquier otro estaría feliz en mi lugar, pero sabes yo habría querido tiempo para saber que quiero hacer de mi vida porque sigo sintiendo una necesidad constante de definir mi vocación. Así es, sigo buscando mi maldita vocación con 28 años de edad y un maldito grado por obtener. Al principio llegué aquí por eso, porque estaba buscando una vocación y aunque al inicio pareció ser la indicada con el paso del tiempo me fui dando cuenta de lo equivocada que estuve.
Todavía me pregunto si esta confusión que siento es producto del estrés, de un área de investigación errónea, si es el miedo a madurar o si estoy enfrentando en verdad mi deseo real de dejarlo. No lo sé y no tengo tiempo para reflexionar y comprenderlo porque como diría Bosé, "este mundo ... va a la velocidad del rayo..." y los descansos se castigan con pobreza en ésta sociedad capitalista. Simplemente.... Qué me queda? Sólo me queda seguir para al menos obtener el grado, no sé como voy a lograr eso pero debo de hacerlo. Debo terminar lo que comencé.
"En este mundo que va como la luz del pensamiento el mérito esta
en no quedarme en el intento y aunque no lo quiera que duda cabe ya"
Comentarios
Publicar un comentario